Una de las tendencias más vanguardista del momento es el estilo zen.
El zen(禅) nació en China en los siglos sexto y sétimo después de Cristo. La transformación de la palabra muestra ya un largo desarrollo antes de esa época. zen es la abreviatura de la palabra japonesa 'zenna', que se derivó de la palabra china chan.
Desde el punto de vista esotérico el zen no se puede considerar religión, es probablemente el camino mas recto hacia el despertar, a pesar de que no se le puede clasificar como camino. Por eso no se puede instruir a nadie como maestro zen o nombrar roshi(maestro espiritual) sin más.
Se trata del conocimiento de uno mismo por lo que no se acerca tampoco a la religión, puesto que no se compone de dogmas. Es la realidad de la vida, incluso más allá de ésta, la búsqueda de su sentido a través de la experiencia del cuerpo y del espíritu.
Es una transmisión fuera de las escrituras. El Maestro Yuansou dijo con razón: 'No hay enseñanza para ti, para que medites o te asientes en ella. Cuando no crees en ti mismo, tomas tu hatillo y rondas ante las casas de otros buscando zen y tao. Buscas misterios, milagros, budas, maestro zen y profesores. Crees que eso es buscar lo supremo y haces de ello tu religión, pero se parece a una carrera hacia el este, para conseguir algo que está en el oeste. Es, por tanto, más que una filosofía, una práctica o un arte.
Los occidentales han tratado de adaptar esta sabiduría oriental a su ritmo de vida y a sus costumbres. Esta filosofía también juega un papel importante dentro del campo de la decoración. Los conceptos más alejados son el clasicismo y el excesivo ornamento, mientras que los que se imponen son la armonía y el equilibrio, además de un sutil toque masculino.
Fue a principios del siglo XX cuando comenzó a hablarse de ella en Europa por medio de costumbres y prácticas muy establecidas en Oriente como las artes marciales, yoga, los jardines japoneses o el arreglo floral. La curiosidad acerca de los aspectos de esta corriente se fue gestando poco a poco. Lo que más llamaba la atención de artistas e intelectuales era la gran pureza estética y la profundidad de muchas de sus enseñanzas:
* Hanshan/ Poesía chan
* Haiku/ Poemas
* Sumi-e/ Pintura y caligrafía con tinta
* Ceremonia del té japonesa/ Cha-No-Yu
* Ikebana/ Arte Floral
* Shodo
* Jardín Zen/ Kare-sansui
* Noh
* Origami/ Decoración con papel
* Budo/ (Artes marciales con fondo espiritual)
o Kyudo Camino del arco
o Kendo Camino de la espada












Jardín zen/ Kare-sansuiEl kare-sansui(枯山水) o jardín Zen es un estilo de jardín japonés, seco en su gran parte, que contiene arena, grava, rocas y ocasionalmente hierba, musgo y otros elementos naturales; son utilizados como forma de meditación por los monjes zen japoneses.
Los jardines japoneses, como todos los jardines, son un artefacto, es decir, un producto de la habilidad, imaginación y artesanía humanas. Son en gran parte el producto de la forma de vida zen. No cabe duda de que la estética zen es singular, tanto conceptual como pragmáticamente. Los japoneses tienen una manera de interpretar la hermosura de la naturaleza que es única en el mundo. El jardín japonés refleja con intensidad la pretensión humana de reproducir la belleza escénica de la naturaleza, y por tanto de dimensiones limitadas (como mucho 10x30 metros), formas sofisticadas, elegantes y sutiles.
Un principio común de su diseño es la asimetría. Muy raramente se encontrará simetría en un jardín japonés. El ingenioso empleo del espacio es una característica típicamente japonesa. Hay espacios que se dejan vacíos a propósito para crear una sensación amplitud y orden sosegado. En muchas otras culturas cada rincón de los jardines se atiborra con plantas y ornamentos. En cambio, los japoneses confían en la sencillez del diseño y la naturalidad.
Está compuesto por líneas limpias; el diseño es elegante y fundamentalmente discreto. Pese a trasmitir una sensación de elaborada informalidad, su aspecto es siempre inmaculado. Para apreciar un jardín japonés en su totalidad es necesario comprender parte de la filosofía de la que nace, ya que detrás hay mucho más de lo que percibe el ojo. Como en cualquier expresión artística, la jardinería está influida por el contexto en el que ha evolucionado.
En el jardín seco zen o Kare-sansui el agua y las plantas están representadas de manera simbólica. El agua está representada por la grava rastrillada y las plantas por el musgo que rodea las rocas. En un sentido más amplio, las rocas representan montañas o islas y la grava el mar. Sin embargo, el simbolismo ha de emplearse con gran sensibilidad y comprensión. El jardinero/ diseñador tiene que ser capaz de transmitir al observador el significado de los elementos físicos. Podríamos encontrar innumerables ejemplos de pseudojardines en los que simplemente se han contentado con amontonar estos clásicos elementos al azar, en un vano intento de imitar el estilo japonés. Los jardines creados por paisajistas que no saben de estética japonesa, son ridículos. Además, carecen del espíritu que tanto abunda en los verdaderos jardines japoneses. Y por desgracia rectificarlos suele ser más difícil que empezar de cero.












Aspectos decorativos fundamentales del ZenVisto que esta sabiduría constituye una forma radicalmente diferente de entender la vida, su aplicación dentro de la decoración trastoca las convenciones asentadas. Algunas de las características más relevantes de este estilo importando de los países orientales tienen que ver con los colores. Los preferidos para el hogar tienen tonalidades neutras: el blanco, sobre todo, y la gama de colores que van del ocre al beige.
En cuanto a los materiales, la tendencia es la madera natural y en concreto el árbol de la haya. Los muebles que se utilicen dentro de las estancias deberán seguir la máxima de la simplicidad en sus líneas de diseño. Así pues, para conseguir el equilibro perfecto, las piezas que elijamos deben respetar las formas puras al límite. Debemos huir de curvas y barroquismos que no encajen de forma natural y optaremos siempre por las rectas que invitan al orden por fuera y por dentro.
Los aspectos dominantes dentro del espacio serán la sobriedad, el pragmatismo y aquello que sea confortable. Lo que se pretende en una casa zen es que podamos movernos sin obstáculos. No podemos olvidarnos de algo tan importante como la iluminación dentro de las diferentes habitaciones. El ambiente que queremos lograr será suave y sensual y esto lo alcanzaremos con la luz indirecta. También es vital para la atmósfera el uso de aromas suaves. La búsqueda de armonía en la vivienda debe ser el objetivo, la meta que uno se marca alcanzar, puesto que debemos rodearnos de paz y silencio para meditar.

















La flor se torna bermeja con el ir y venir de las lluvias, con la fuerza del viento encuentra el sauce su plenitud; un brillante porvenir aguarda tras la desdicha; cuantas más dificultades se venzan en la vida, más crecerá la naturaleza espiritual. Ésta es la esencia de zen
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